Perfil saturado: Guía de supervivencia agronómica ante lluvias prolongadas
- Tepeservi

- hace 1 día
- 3 Min. de lectura
Para un gestor de superficies deportivas, la lluvia persistente no es solo un contratiempo logístico; es una amenaza directa a la integridad física del perfil del suelo y a la viabilidad metabólica de la planta. Cuando las precipitaciones superan la capacidad de infiltración y el sistema de drenaje entra en carga, el margen de error desaparece.
La gestión de un campo saturado requiere un equilibrio delicado entre la necesidad de mantener la jugabilidad y la obligación de preservar el activo vegetal.
A continuación, detallamos las directrices técnicas para la gestión de episodios de lluvia prolongada.
1. El colapso del intercambio gaseoso: anoxia y toxicidad
El principal riesgo en episodios de lluvia extrema es el sellado de los macroporos. Cuando el agua ocupa el espacio poroso de forma prolongada, el oxígeno se agota en cuestión de horas.
Acumulación de gases: En suelos con alto contenido orgánico, la falta de oxígeno induce una respiración anaeróbica que produce metano y sulfuro de hidrógeno, letales para las raíces jóvenes.
Reducción de hierro y manganeso: En condiciones de inundación, estos elementos cambian su estado de oxidación, pudiendo alcanzar niveles de fitotoxicidad o, por el contrario, quedar bloqueados, provocando clorosis severas post-tormenta.
2. Acciones de mitigación durante el episodio
Gestión del escurrimiento superficial
Cuando el drenaje interno no es suficiente, la prioridad es el movimiento de agua superficial para evitar el encharcamiento en "zonas bajas" o depresiones del terreno.
En campos de golf, es crítico actuar en los búnkeres y zonas deprimidas de los fairways para evitar la sedimentación de limos sobre la superficie del césped.
En estadios de fútbol, el uso de maquinaria ligera de absorción es preferible a cualquier intento de empuje manual, que podría desplazar la fracción fina del sustrato y sellar la superficie.
Suspensión de la Mecanización Pesada
Es imperativo establecer un protocolo de "tráfico cero". La resistencia al corte del suelo desaparece cuando está saturado; cualquier tránsito de maquinaria pesada provocará una compactación por cizallamiento que destruirá la estructura del suelo, un daño que el pinchado posterior difícilmente podrá corregir al 100%.
3. Protocolos de sanidad vegetal y nutrición
Blindaje contra hongos Oomicetos
La humedad constante es el vector principal de Pythium spp. y Phytophthora.
Estrategia preventiva: Si la ventana climática lo permite, la aplicación de fosfonatos (Fosfito de Potasio) es vital. No solo actúan como fungistáticos, sino que estimulan las fitoalexinas de la planta, fortaleciendo su sistema inmune ante el estrés abiótico.
Control de la mancha de verano: En variedades C3 (como Agrostis), el exceso de agua combinado con una subida repentina de temperatura tras la lluvia puede disparar brotes de Fusarium.
Nutrición Foliar de Supervivencia
El abonado granular es ineficiente por el riesgo de lixiviación de nitratos y sulfatos.
Si es posible entrar con equipo ligero de pulverización, se recomiendan aplicaciones foliares de hierro y magnesio para mantener la actividad clorofílica sin promover un crecimiento suculento que debilitaría aún más el tejido celular.
4. La recuperación post-lluvias: El retorno al equilibrio
Una vez que el agua drena, el campo se encuentra en un estado de vulnerabilidad extrema. La recuperación debe ser progresiva:
Aireación de emergencia
Tan pronto como el suelo soporte la presión de maquinaria ligera, se debe ejecutar un pinchado sólido con púas de diámetro pequeño (8mm - 10mm).
Objetivo: Romper la tensión superficial y facilitar el escape de gases nocivos. El uso de púas huecas debe posponerse hasta que el suelo recupere cierta cohesión para evitar el "desgarro" del perfil.
Gestión de la altura de corte
Es un error intentar recuperar la altura de corte habitual de golpe tras varios días sin segar por la lluvia.
La Regla del 1/3: Se debe bajar la altura de forma escalonada. Un corte drástico en una planta estresada por la falta de oxígeno provocará un shock fisiológico que detendrá el crecimiento radicular.
Conclusión
La gestión de lluvias extremas pone a prueba la infraestructura del campo tanto como la capacidad analítica del profesional. La clave reside en no forzar la jugabilidad a costa de la salud agronómica. Un estadio que abre prematuramente tras un diluvio puede sufrir consecuencias estructurales que afecten a la calidad de la superficie durante toda la temporada. La paciencia técnica, respaldada por datos de sensores de humedad y oxígeno, es la mejor herramienta para una recuperación exitosa.
%20_edited.jpg)













Comentarios