Para un gestor de superficies deportivas, la lluvia persistente no es solo un contratiempo logístico; es una amenaza directa a la integridad física del perfil del suelo y a la viabilidad metabólica de la planta.
El invierno representa uno de los periodos más críticos en los cuidados del césped natural de alto rendimiento. Aunque el crecimiento vegetativo se ralentiza, las decisiones que se toman durante estos meses son determinantes para la calidad del césped en la salida de la primavera.
El rulo no debe entenderse como una práctica estética, sino como una herramienta de ajuste físico del perfil superficial. En superficies deportivas de alto uso, sus beneficios están muy ligados a la regularidad del terreno y la calidad del juego.